La Sociedad de la Banda Ancha entroniza la
creación de contenidos. La expansión de la infraestructura telecomunicativa
genera una masa crítica de clientes jugosa para cualquier empresa que
desembarque en clave digital, tanto si es empresa pure player como si combina lo analógico y lo digital.
En este contexto, que algunos denominan de
sobreinformación o infoxicación, una herramienta básica, que está mutando pero
que aún es necesaria en la empresa, es el correo electrónico. Pese a que está
cediendo protagonismo a otras fórmulas más aceleradas de comunicación (mensajería instantánea, WhatsApp a la cabeza),
el e-mail es compañero de fatigas. Su validez jurídica y la posibilidad de
gestionar mediante un sencillo pero delator reenvío todo tipo de situaciones (desde
facturas por cobrar hasta compromisos por llevar a cabo) le confieren un valor
añadido que otras alternativas no pueden ofrecer, en pos de la durabilidad.
